Por José Alfredo Guerrero
El Presidente anunció que donará su salario
mensual a fundaciones sin fines de lucro que apoyan a poblaciones vulnerables.
Con esto sube a tres el número de Funcionarios Filantrópicos y es probable que
el gesto sea ahora imitado por otros que también cuentan con patrimonios
millonarios. No lo hagan.
Den por un hecho que muchos van a pensar que lo hacen por imitar y que es ahora,
cuando están en una nómina pública, que se acuerdan existen los pobres y las fundaciones privadas que los apoyan. Estoy convencido que no es así y será un error que expliquen, para disipar dudas, sobre un prontuario de solidaridad, o su noble costumbre de dar el diezmo, que desconocía su propia mano izquierda. Cobren su salario como lo establece su contrato laboral con el Estado Dominicano y sigan donando de manera anónima a quienes tanto necesitan. Así es que recomiendan las Sagradas Escrituras.En otro orden,
están en un error quienes creen que las asociaciones van a recibir el salario
bruto mensual de los funcionarios. No es así. El monto será el salario neto,
luego de descontar los impuestos y las contribuciones a la seguridad social,
justo lo que reciben en sus cuentas de nómina. Le toca al
funcionario, en un acto privado, hacer la transferencia de lugar a la
asociación sin fines de lucro que será la agraciada cada mes. También estará a
su discreción la forma como hará de conocimiento público el cumplimiento de su
promesa que, por supuesto, debe ser con recursos y medios propios.
El gesto de funcionarios desprendidos es privado y no requiere
gastar un solo peso del presupuesto nacional en documentar o hacer pública la
transacción. Nada cambia entre el
empleador y el funcionario. El gobierno paga al servidor público y éste tiene
libre disposición de lo que es la contraprestación a su servicio. Nada de
modificar contrato para que quede como obligación, cambiar las instrucciones a
Tesorería para el desembolso o nombrar un auditor especial para que de
seguimiento al uso de las donaciones que se incluirán en la Memoria Anual de la
entidad. Todo
gasto adicional en la administración pública que provoque el seguimiento de las
donaciones se debe descontar del salario neto para contabilidad apropiada del
gesto.
Sueldo y Compensaciones.
Los
profesionales de la contabilidad me parece que tuvieron un día de campo ameno
con esto que involucró a dos funcionarios. “No hay
aumento de sueldo, lo que pagaban por gasolina y otras compensaciones las
sumamos al sueldo, es decir, gano lo mismo”. Inaudito. Claro que lo
hay. Al
hacer eso todo lo que va relacionado al monto del sueldo se incrementa: el
sueldo 13, que es una proporción del sueldo donde las compensaciones
adicionales no se cuentan y, por la misma razón, los aportes a la AFP, el bono
vacacional, la bonificación y el monto de las prestaciones cuando ocurra una
desvinculación.
Eliminación Barrilito y el Plan Social de la Presidencia
El Barrilito
es el apodo de los fondos para apoyo social que el Poder Legislativo contempla
en su presupuesto anual y se entrega a los legisladores para atender casos en
sus demarcaciones. El senador o diputado tiene ahí fondos
públicos para la compra de una receta médica de emergencia, el ataúd
hace falta para un entierro cristiano, las planchas de zinc para sustituir las
que se convierten en duchas cuando llueve y otras necesidades. Los problemas de este
esquema de solidaridad son obvios.
El legislador
adquiere con estos fondos una ventaja para ganar la reelección sobre sus
compañeros de partido y los aspirantes de la oposición. En el funeral que ha
puesto ataúd, nicho y flores, quienes aspiran a su curul sólo firman el libro
de condolencias y dan un pésame sincero.
El otro
problema es que fomenta un liderazgo personal donde el
partido que lo postuló pasa a un segundo plano. Esto obliga entonces a la
organización a mantenerlo en las preferencias para repetir como candidato y
evitar que se pase a otra parcela política. Se reproducen
así privilegios similares a los que tenían los primogénitos en la antigüedad
que tanta frustración provocaba en los demás hijos. Por eso el transfuguismo,
el equivalente a emigrar al Nuevo Mundo, es algo tan común entre dirigentes ven
imposible competir por las consecuencias del privilegio del Barrilito.
La solución
salomónica es que ese fondo de solidaridad social sea un capítulo especial que
sea administrado por los partidos políticos del que van a responder al Poder
Legislativo. Se despersonaliza la donación y todos los
aspirantes o miembros del partido tienen el mismo derecho para presentar casos
con mérito para ser apoyados. Sería
un capítulo con formas rendición de cuentas diferente a la Ley de Partidos, más
estrictas y donde se pueden incluir representantes de asociaciones sin fines de
lucro.
El Poder
Legislativo mantendría su presencia en el apoyo social con fondos públicos de
manera similar, pero mucho más modesta, que la realizada por el Poder
Ejecutivo. Eliminar el Barrilito, para ser justos,
tendría que también eliminar el Plan Social de la Presidencia. Ni el
Congreso ni la Presidencia en funciones que no le corresponden, como demandan
en las redes.
De manera que
veo a un Barrilito que no se va a dirigir para contratar asesores, pero que
incluirá mejoras en su administración, tal vez como la aquí propuesta. Si cede a la presión
de que sea eliminado, lo hará proponiendo legislación para eliminar el que
maneja la Presidencia y toda entidad pública que no tiene dar ayuda en sus
objetivos o misión.
El Congreso no
va a permitir que la balanza se incline hacia la posición dominante del Poder
Ejecutivo en las ayudas sociales, lo que ocurriría si se elimina su fondo de
ayuda y la disminución de la mitad del presupuesto de los partidos políticos.
Pero, ya hay dos votos seguros: el pionero que declaró entrega en cuerpo y alma
a la reelección más el que con clave de merengue propone una reducción mayor a
los partidos. Veremos que pasa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario